Antioxidantes, más allá del limón

Antioxidantes, más allá del limón

A la hora de que el rendimiento de nuestro entrenamiento sea más efectivo, como bien es sabido nos basamos en tres grandes pilares: planificación del entrenamiento, descanso y alimentación. Todos están estrechamente relacionados y una acción u omisión en uno tendrá un resultado en los otros factores.

Es muy importante que después de una sesión de entreno intentemos reparar los daños tisulares provocados por el ejercicio. Durante una sesión se liberan radicales libres muy reactivos y tóxicos para nuestro propio cuerpo. Para ello es importante que nuestro cuerpo tenga acceso a vitaminas (C, A y E) junto a otros elementos minerales que funcionan como cofactores, ayudando al efecto beneficioso y evitando entrar en una situación de estrés oxidativo (desequilibrio entre la velocidad de producción y de destrucción de las moléculas tóxicas que da lugar a un aumento de concentración celular de los radicales libres).

El cuerpo posee mecanismos para evitar llegar a esa situación de manera endógena (enzimas) y exógenos, que son introducidos por la dieta y deben ser capaces de neutralizar la acción oxidante de la molécula inestable de un radical libre sin perder su propia estabilidad electroquímica.

Por lo tanto si queremos “protegernos” es importante que nuestra dieta tenga presente alimentos donde encontrar:

  • vitamina C; kiwi, cítricos, pimiento verde
  • vitamina E; brécol, espinacas, tomates, aceites de semillas
  • carotenos; zanahorias, guisantes
  • flavonoides; cebolla, fresas
  • luteína y zeaxantina; espinacas, col, guisantes
  • licopeno; tomate, guayaba
  • isoflavonas; soja, legumbres
  • ubiquinol; judías, ajos
  • cobre; legumbres, setas, aceitunas
  • manganeso; remolacha, piña
  • sulfurados; ajos, puerros

Como vemos, tenemos muchas opciones a la hora de introducir en nuestra dieta algunos alimentos que nos ayuden frente al estrés oxidativo. Además la vitamina C por ejemplo, también nos ayuda en la síntesis de colágeno y en la formación y mantenimiento de todos los tejidos en que éste se halla implicado: cartílago, ligamentos, paredes de vasos sanguíneos, huesos, dientes. Mejora también la resistencia física, aumenta niveles de adrenalina, facilita la utilización de ácidos grasos. Durante el ejercicio por lo tanto disminuirá la vitamina C, por lo que habrá que plantearse el tomar algún tipo de suplemento para evitar deficiencias, y sobre todo en actividades de alta intensidad, aunque siempre bajo la SUPERVISIÓN DE UN ESPECIALISTA.

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